Así mientras me iba despacito, te vi sentado en la banquita mientras soltabas humo por tu boca. Lejos yo, lejos de mi, te miré poner tu cara triste como desgarradora y yo no podría nada más que pensar que estaba haciendo algo malo yéndome. Pero necesitaba irme siempre antes de que todo se volviera muy confuso, porque ya estaba queriendo verte formando os con la boca, que me tiraras el humo a los ojos para que ardieran y me pusiera a llorar. En definitiva, preocupante querer algo así.
Podría verte para siempre como en algunas noches con la nariz blanca y tú embalado y loco escupiendo mientras limpiabas la punta para que ya no estuviera más blanca y polvorienta. ¿Quién quiere parecer un ratón experto en perico?, nadie entre nosotres quiero creer que creería, pero como iba ya no venía y me terminé estrellando con un portón. Siempre me pasa eso, que no miro lo que tengo en frente porque camino mirando para el piso.
La cosa es que podía ver de lejos la línea de tu nariz, casi como si la tuviera tan cerca pero tan lejos, otra vez. Me senté detrás de los arbustos pretendiendo que no te estaba mirando llorar, escupir el humo mientras las lágrimas bajaban. La calle estaba mojada de llovizna y el cigarrillo se apagaba en tus dedos, sentí como si lo hubiera apagado con mi lengua. Sacaste la lengua como respuesta de asco y rompiste a llorar aún más.
Nunca había visto a un hombre llorar, se ponen como quietecitos y aprietan los dientes. El cabello como que se les apaga, se aplasta mientras miran hacía abajo, sus ojos se ponen rojos y sangrientos, como un perro herido intentan no gemir. No gimen, no hay ruido, es como un desgarro silencioso y ojalá pudiera verte llorar cuando estás solo. Espero que grites y te desquites porque yo cuando lloro suelo gemir muy feo, bastante bien horrible y me gusta morder las almohadas para poder gritar a gusto. Si quieres entonces cuando llores puedes morderme también, por si acaso también me agradan los puños, me gustan más que el maltrato emocional porque al menos puedo sentir como choco. Pero sé que nunca me golpearías por más que te lo pidiera. Yo empezaría primero a golpear porque soy violente y ataco.
¿Por qué te enojas de más y tanto con tantos?, la rabia la veo como en los ojos saltones y el mechón de pelo que te cubre medio ojo. Siempre vestido como si estuviéramos a punto de robar otra casa, suena como exactamente igual a mi. Pesado y denso y viscoso, con cara de gato endemoniado que no quiere ni aprecia a nadie. Pero por dentro un pingüino esperando emparentar con las aves. Quería llorar contigo pero es que yo no lloro, menos frente a un hombre. Lloro en silencio y me trago las lágrimas para que me humecten más lo ojos, así te puedo ver siempre aquí, aquí en mi corazón encima de los pulmones, medio tocando la pleura, sentado en una banquita llorando siempre estás y me rompe en verdad, me rompe. ¿Cómo pasaste de eso a aquí?
¿te olvidaste de quién te enamoraste?
a veces da dolor
¿te olvidaste de quién te enamoraste?
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nadita