En canciones deberíamos comunicarnos todos, así que eso es lo que voy a hacer. Voy a enviar lo mejor que tengo de mi, o lo peor o los Moldy Peaches. La música es mi lenguaje y el sonido es mi vida. Las ondas se condensan o coagulan o lo que sea que hagan y dicen más de lo que yo digo, por eso quiero dedicarme a la música y no a la sobre interpretación de literato muerto. Me quedan 3 o 4 o pocos años y muchos de vida, así que para qué voy a perder el tiempo ciñéndome a la dichosa Academia Real de la Lengua, ¿para qué darle más poder al español?, por eso lo digo en inglés, en latín, en hangugeo y nihongo, cuando una cosa deja de servir me sirvo la otra y así prosigo y resigo y hago casas con el lenguaje y la filosofía. Yopos nakuonties acetatechno. Lo fonético me grita y demuestra que el lenguaje es presa del sonido y del oído y de la juventud. Pueden ver la narración desde el 5 de septiembre del 2020 de todo lo que hasta ahora me pasó:
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nadita