En junio estaba muy deprimida por lo que pasó y quería que me persiguieran todas las balas perdidas del paísHace un minuto levanté los brazos y en el espejo alcancé a ver una parte de mi piel. Es como esas escenas sexis en las películas en las que la mujer levanta un poco los brazos y se puede ver su piel. Sólo se ve su piel, todo el mundo tiene piel. Yo, por mi parte sólo pude divisar un montón de marcas rojas y moradas, se ven como un montón de rasguños o alguna enfermedad pegadiza, de seguro mi mala suerte es una enfermedad, puede que no le vaya a pegar el cáncer a nadie pero por el bien de la humanidad debería esconderme en un cuarto, de seguro yo y mi mala suerte estamos provocando la pobreza en el Congo, aunque eso sería darme demasiada importancia y yo no llego ni a personaje secundario en película sin espectadores, no sé si creer que tengo mala suerte es narcisista, esperaría que no.
Y así, es como todo el tiempo me veo obligada a aceptar que así soy, pero no puedo, nunca puedo, soy una decepción, no me puedo engañar a mi ni a los demás, porque no puedo tener mi piel de vuelta, esa piel lozana de alguien de 20 años, no esta cosa que me hace ver como una concubina de Enrique VIII que le da 8 hijas, pero de seguro como soy yo, quedaría como el man casi descabezado de Harry Potter. Ojalá fuera sólo mi piel.
Realidad, dulce y triste realidad, Paz.
No puedes comer, no puedes correr bien, de hecho Paz, no te puedes
agachar a gusto sin dolor en las rodillas, tu estomago está cruzado por
una cicatriz horrible, aún faltan cicatrices. Aún falta que cuentes las
cruces deformes debajo de la axila, y esa piel que sobra y no se quiere
ir, o como tus piernas tienen esas marcas en dónde no deberían estar, ¡diablos Paz!, incluso tienes estrías en los pies. ¿Quién tiene estrías en
los pies?; la piel alrededor de la cadera está arrugada de forma
extraña, como huevos revueltos, tampoco puedes comer huevos.
Hace rato no deseaba morirme, (...) simplemente rebozó la cantidad de cosas
que puedo soportar, simplemente me envió al suelo, al sitio al que
pertenezco, a que te hagas a la idea de que eres una fracasada, no
importa si es tu culpa o no, es fracaso.
Fracasada a los 20. Destruida por mi
propio cuerpo. Destruida por mi depresión. No tengo nada, no tuve nada.
No tengo un novio por ejemplo, ¿quién quiere un novio?, yo, a veces.
Tengo amigos, pero eso es peor, porque sólo les estorbo, ya ni siquiera
estudio con ellos. (...), ya ni siquiera volveré a mi cuarto a
mirar mi cortina del zoológico, todas mis cosas están echando óxido,
como yo. Eventualmente estarán tan corroídas que ya no podré recogerlas y
reconstruir algo.
¿Qué?, yo tampoco me puedo recoger. (...), no, es que no puedo devolver el tiempo atrás.
¿Qué?, yo tampoco me puedo recoger. (...), no, es que no puedo devolver el tiempo atrás.
Mi familia espera que lo peor que pasó
sea lo de mi abuelita, y yo no sé si soy egoísta o qué, pero me falla
esa lógica.(...) yo en
cambio me quedo aquí, sufriendo porque no pude decir adiós.
Yo sólo quiero que alguien acepte que
mi vida ha sido toda un evento desafortunado. Que además nadie me va a
amar así, ni voy a poder disfrutar de cosas que amaba, ni voy a poder
estudiar de nuevo, ni voy a poder ser normal, nunca más, si antes ya era
difícil, ahora es imposible, ahora estoy atrapada en un monstruo, en
una bomba de tiempo que no quiere explotar, que se niega a explotar. Si
me hubiera muerto el 19 de octubre, todo, todo estaría mejor.
:(
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nadita