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no sé escribir pero quién sí sabe?

domingo, mayo 12

forever young

Una noche en la UCI la enfermera estaba muy inquieta. Supuse que su otro paciente asignado sí dormía y yo estaba más o menos normal. No podía dormir, medio alcanzaba a mirar la hora en el panel que pitaba cada ciertos minutos.
11 pm. 
El coso de la tensión se inflaba cada media hora, hacía media hora que había preguntado la hora. No sabía si pedir mi baflecito para escuchar música.
Decidí que no.
El maldito bafle ponía siempre la misma canción de BLACKPINK o si no alguna de Coeur de Pirate, no tenía ni idea de por qué. 
Estaba empezando a detestar esas canciones y planeaba borrarlas cuando tuviera mi teléfono de nuevo. 
Quería escuchar cosas más suaves y el pop dulzon y ruidoso que generalmente escuchaba para alegrarme antes del cataclismo me estaba irritando también. 
Escuchaba Persona del Viento y me imaginaba que todavía era (...). Pero el estómago hinchado me miraba debajo del cuello. "Me siento monstruosa", pensaba yo. 
Hidromorfona, si tan sólo me dieran de nuevo, repetía mi cerebro, una y otra vez.

No considero que fuera realmente adicta a la hidromorfona, era adicta a dormir, y por ende escapar de ahí. La hidromorfona me daba un placer terrible, eso es cierto, pero me dejaba en un limbo en el que yo no era yo y eso era lo que más deseaba a diario. Largarme de ese hospital. Largarme de mi vida. Largarme de todo, dejar de existir.

La enfermera se paró del puesto dónde llevaba cayendo dormida hacía rato. Lograba ver una pequeña parte de todo. Dibujaba el resto del lugar en el aire como pasatiempo. Escuchaba a las enfermeras hablar toda la noche casi siempre. Ese grupo en particular me irritaba, un día comieron piquete y todo el maldito lugar apestaba a grasa. Deliciosa grasa. Preciosa grasa para alguien que lleva 15 días sin comer absolutamente nada aparte de gelatina y agua.
"Paula, ¿usted no se cansa de estar en la misma posición todo el día?, yo me estresaría todo el día en la misma posición". 
No estaba de buen animo, de hecho es imposible estar de buen animo en esa posición. 
Sólo atiné a pensar en la estupidez que acababa de decir esa enfermera. 
¡Claro estúpida! ¡Es que a mi me encanta estar en esta hijueputa cama todo el día!, me encanta que me limpien el culo con pañitos y adoro el gorrito de cirujia con el que me estrujan la piel para bañarme, ¡claro hijueputa! DE SEGURO NO HABÍA PENSADO EN TODO EL DÍA EN LO MUCHO QUE ODIABA ESTAR ACOSTADA EN LA MISMA HIJUEPUTA POSICIÓN TODO EL DÍA.

"¿Quiere que la mueva de lado?". 
Acepté. 
 Me puso un montón de trapos en la espalda para que no me girara sola. Ni siquiera tengo fuerza para girarme, era la única frase que recorría mi cabeza. Mis latidos subieron de 120 a 130. Parecía que estuviera haciendo ejercicio extremo. Me costaba respirar, mi estómago pesaba. Cuando la vieja salió del cuarto, me quedé viendo el lavamanos. 
Me puse a llorar. 
Eran las 11 y 30, el coso de la tensión se volvió a inflar.

Mi cabeza solía reproducir canciones a falta de música real. Esta vez sólo podía pensar en Asleep de The Smiths y Sonambule de Coeur de Pirate. 
 Más en Asleep. 
Canté unos minutos. Estaba ahogada. 
Siempre me dolía la parte horrible de la canción, la más desesperada pero sin desespero. 
 "There is a another world, there is better world, oh, must be" cantaba el Morrissey de mi cabeza. 
Le dije a la enfermera que me quitara ese montón de trapos, que estaba incómoda. Me inventé que me dolía el estómago, en realidad si me dolía, me dolía todo pero a menudo soportaba el dolor, sólo que no quería esta vez. 
Quería morirme, rápido y sin más juegos. 
Estaba llorando, el oxígeno me molestaba en la nariz, tenía las manos atrapadas en tubos y cables. Le dije que tenía dolor otra vez.
La señora gorda llegó y me puso hidromorfona, me fui durante dos horas. Adios, adiós.

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nadita