Seguramente, como todas las cartas que escribo, esta tampoco será leída. En principio porque está en español y creo que usted seguramente sólo sabe comunicarse en inglés o alemán, según mis investigaciones, pero aún así debería sacarme todo el amor que le profeso en una carta, y la verdad no sé si a usted o su producto.
Verá señor Lee, An-i o el nombre que prefiera, creo firmemente que usted es el mejor dj del mundo, ¿con base en qué digo eso?, no lo sé, con la base de la lengua en la que puedo afirmar que después de haber escuchado unos 200 sets, al menos unos 600 tracks y quién sabe cuántos djs, usted sigue siendo el mejor. Es algo que yo llamo la persecución del sonido: usted es el verdadero perseguidor. Cuando escucho sus sets, lloro por la belleza de lo global, lo bonito.
Casi no lo he visto, a duras penas y recalco las dos fotos que pone en casi todas sus portadas, no sé si me importe mucho su cara sino que al escucharlo siento que lo entiendo, que ha conseguido construir la continuidad a través de la disrupción y que ha logrado narrar a partir de lo que no se narra. He leído sus escasas entrevistas y sé demasiadas cosas sobre usted que me ha costado conseguir como información, no porque quiera saber de su vida, quizá un poco, sino porque quiero reconstruir su pensamiento y reconstruyendo su pensamiento encontrar el sentido del grito, de los gritos que me deleitan en cada pieza que crea, desde los tracks hasta los magníficos sets que puedo disfrutar cada tanto.
Me gusta pensar que usted sabe lo que está haciendo pero también me pone triste creer que todo está muy pensado. Como Dios, espero que esté creando a partir de la iniciativa espontánea o que es como una especie de Big Bang que se repite constantemente y escupe semejantes trayectos melódicos de horas, creo en la espontaneidad del pensamiento regurgitado, re pensando; la instanteneidad del movimiento continuo de las ondas del Soundclound, creo que son bellas siempre que sean suyas.
Sin ser más, se merece toda la fama del mundo aunque no la tenga y espero que me disculpe, por saber demasiado de usted, en primera instancia, pero en segunda, si llego a llorar la primera vez que lo vea, verá usted, yo también quiero contar en combustión, quiero narrar tocando y en cierto modo se ha convertido en una pieza pequeña de todo mi rizoma fractal, de lo que me va a llevar a ser algún día un todo.
Un beso,
paz (desde bogotá)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
nadita