A veces desearía no intentar evitarme el placer de llorar, si es que se puede sentir placeroso. Me quiero evitar la tristeza de llorar por cosas que nunca pasaron y creo que lo que más me duele de pronto es eso, también porque creo que extraño como eran las cosas que nunca fueron porque siempre estoy en un no lugar. De pronto los no lugares, son el lugar en sí, de pronto ese es el noúmeno, el absoluto; de pronto si fuera un poquito más de algo y algo menos de esto estaría en un lugar. No quiero ser el número dos, no quiero ser el 2 del 3 porque ya no hay unos, sólo ser algo de verdad, algo con forma y masa que no se derrite, como mi cuerpo, alguien. Alguien quiero ser.
Y no me puedo evitar estar llorando por las noches porque soy ese alguien y ni si quiera así dejo de estar en el no lugar, porque hace parte de mi y de pronto es eso, todavía sigo intentando que las cosas sean algo cuando ya debería dejarlo morir. También me cansa como uno tiene que matar personas que no están muertas, ¿acaso no llegará pronto algo fijo? y si creo que las cosas de ahora son fijas, ¿me decepcionaré después cuando se vayan?, ¿por qué tengo que dispararles yo?, ¿por qué siempre me tengo que ir con las manos vacías y como si fuera un ser malvado? : un personaje que nunca he sido.
Creo que soy esencialmente buena, aunque no del todo, no lo sé, sería inhumana. La gente me describe como tierna, como ternura y me llamo Paz y a veces amo la escritura, pero creo que la narración está fuera del texto siempre y cuando no piense el texto como la letra escrita y que la inteligencia de pronto no es lo mío, no soy astuta, ni brillante, creo que sólo soy tierna y a través de la ternura miro el mundo y sólo veo corazones y todos sufriendo y todos llorando y todos los que quiero estando y no estando.
A veces se siente como todas esas veces que mi mejor amiga me dijo que iba a venir y no vino, fueron tantas que ya en punto no pude contarlas y creo que todas y cada una se sintieron como cuando a uno le jalan el intestino con una pinza aunque eso sólo me pasó dos veces. Entre la repetición y la diversidad de la repetición creo que en un punto dejé de sentir el dolor en el pecho y como la amargura que me daba no ser lo suficientemente valiosa para que alguien quisiera venir, pero años después o semanas después de la última no llegada, en algún no lugar entendí que no era que no viniera nadie porque yo no fuera valiosa, era que esa persona, mi mejor amiga o mi mejor amigo o mi amigo o alguien a quién yo sí le di un nombre o lugar, no me querían lo suficiente como para llegar temprano o sólo llegar, porque si hubiera sido otra persona hubieran llegado tres horas antes y eso no era mi culpa, ni de ellos, ni de nadie. A mi me gusta estar conmigo y creo que si me viera me daría un beso en la frente, huelo a flores casi todo el tiempo y a veces doy grandes abrazos y algún día voy a llegar a nuestra cita conmigo, temprano y avisando, nadie tiene por qué sufrir pero sobre todo, no yo y en vano.
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nadita