La vida es así, aunque yo no sé si diría más bien que así es la muerte o la enfermedad, que a mis ojos vienen siendo casi la misma cosa con diferente resultado, ¿es la muerte en sí misma un resultado? ¿es un proceso? ¿es un paso a una tercera muerte?, no quiero teorizar. Por ahora, lo que me pasa es que no sé qué me pasa. Miro a todo el mundo hablar sobre el futuro, porque a esta edad uno sólo piensa en el futuro porque asume que hay futuro y a mi, envuelta en este hilo de la juventud, se me olvidó que yo no era joven, que yo no hacía parte de esto, que yo estaba aquí robando aire, por puro tiro de suerte. Me dejé envolver por las lucecitas, los ruidos, las fiestas, la gente; me dejé abrazar por la idea del futuro, imaginé muchas cosas, imaginé que me casaba, que tenía hijos aunque sabía que eso era imposible, imaginé tantas cosas, fantaseé con mil ideas, ¡tantas cosas que quiero hacer y sólo me queda la vida para abarcarlas! y resulta que el tiempo venía por mi, detrás, rápido, corriendo, y yo estaba bien, yo estaba bien hasta que no lo estuve.
Una señora que tuvo cáncer me dijo que lo malo de estas cosas es que uno siempre va a estar alerta, cualquier mancha, cualquier dolor es una alarma, miedo. Yo creía que no le tenía miedo a nada, las alarmas las ignoraba, aprendí a vivir con las señales hasta que mi cuerpo empezó a sacarlas a flote y luego recibí esos papeles gritones, señalándome, para siempre marcada por la radiación y la violencia. Pero seguí creyendo en los milagros, mi misma existencia es un milagro de los cielos, creí que por eso tenía futuro, que era imposible pasar por todo esto para nada, pero la vida no tiene lógica y sentido, la muerte y la enfermedad no piensan de manera coherentemente humana, codificado en esa misma sangre que hoy se merma y se pone acuosa, blanca sin glóbulos, glóbulos enanos, glóbulos muertos, ahí estaba mi destino y mi destino nunca fueron esos hijos, ni la música, ni los libros, no había ningún bien mayor ni un gran revuelo, sólo yo, una máquinita que estaba destinada a apagarse, no vine al mundo con grandes propósitos, creo que incluso vine a sufrir e incluso, sí después de todos los puntos rojos que me salen en la piel tienen una conexión no venenosa, seguiría ahí, esperándola, esperando la muerte, la parca, la necrosis comiéndome lentamente otra vez, para siempre. Si existe el futuro, un futuro para mi, ya sé cuál es y por qué es siempre ese y personalmente no me gusta, no sé si eventualmente se traga todo lo bueno hasta que ya no puedo pensar en nada más, ya no me importa si al final incluso llego a tener hijos sólo estaría pensando en que se van a quedar sin mi, y ya no sabría si quiero que la gente me quiera porque no quiero que luego tengan que llevarme azucenas a una tumba con algún epitafio extraño, no quiero enamorarme, ni encontrar nada ahora, sólo estoy sentada esperando mi futuro, muy corto futuro y que me llegue por fin la paz.
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nadita