| y casi lo logré |
Salí otra vez en chanclas pero como a las 5 de la tarde, con hambre y guantes. No es que no tenga comida, es que las verduras llenan menos. Extraño al hippie de las hamburguesas veganas de seitan en salsa teriyaki, esa descripción tan específica sólo denota que tengo hambre. Me pesé, bajé los dos kilos que necesitaba bajar. Peso 67 kilos (que no sé cómo gané, porque prácticamente vivo de pepino), meta, 65, ese es mi peso ideal según el Doctor Gaitán. He pensado en que podría morirse, el viejo obviamente tenía más de 70 años. ¿Sabría la tierra que pierde al mejor doctor del mundo? ¿sería su muerte, por fin, un presagio de la mía también?. Acabo de ver un video de un tipo con cáncer y todo lo que deriva eso, que la gente no es muy consciente de que las enfermedades son como rizomas, no vienen solas, se extienden, expanden de manera cuasi infinita. El man en cuestión lloraba porque también se le prendió el coronavirus, lloraba porque estaba en un hospital.No sé si confinarme esté bien, empiezo a sentir las cuatro paredes viniéndose encima. Pensé en comprar drogas, a ver si salgo pero no me apetece un malviaje. Mi piel se está poniendo blancuzca, generalmente es roja. Intento no estar en pijama para no sentirme en el hospital. Tengo cita psicológica el 26, temo que la cancelen, para ese día seguramente voy a estar loca de estar sola y desolada, como el centro. Compré más medias, dizque porque no tenía, pero hoy tuve que lavar como 30 pares. Empiezo a pensar otra vez, en el rizoma. ¿Es esto dios diciéndome que siempre voy a estar enferma?, me da terror pensar en el hospital. Sigo preguntándome en qué momento pasé de esa cama a estar aquí, se siente cómo haber estado en una dimensión distinta, la gente publica cosas, de intubaciones, hospitales. Nadie entiende que es como un rizoma, estar enfermo es cómo un rizoma, no sólo son las ideas, ¿qué no es todo un rizoma?, porque todo es un texto, todo está dentro del texto, todo puede ser leído cómo un texto, todo son ideas infinitas, todo lo quiero parar. Yo no entendí, ni a Deleuze, ni a compañía. El caso es que puedo saborear con mi lengua el tubo yendo a la tráquea, también el central saliendo del cuello, también los tubos a tórax del lado izquierdo, también siento la sonda vesical, y entre más pienso en la gran posibilidad que hay ahora de enfermarme más sé que es sentencia de sufrimiento, no de muerte. Ya sé que mi cuerpo se defendería cómo ya lo hizo. Lo hará, duraría al menos un mes así. Casi puedo escuchar la risa del doctor Gaitán en mis oídos otra vez. No puedo sino pensar en Fentanyl y me da miedo volverme heroinómana. Morfoinómana. ¿Qué tal está por allá en Irlanda?, aquí, cómo usted puede ver, estoy agobiada. Mañana voy a desayunar choco kripies, resulta que tienen cero por ciento de grasa. Estoy a punto de ir a servirme, de hecho. Siento que necesito abrazar a alguien, incluso besar, y eso que a mi ni me gusta besar gente. Estoy en otra dimensión y los flashbacks vienen, me retuerzo un poquito, huele a caucho con colección pancreática. Huele a un olor que no podré describir. Se siente frágil. Cierro los ojos y estoy sudando frío esperando el yunque en mi cara, Lorazepam e Hidromorfona. ¿Cómo es de distinta a esa Paz fumando un Lucky de Melón en el Parque Nacional a esa Paz con una cánula de oxígeno?. Tengo que hacer proceso de aceptación. No fumo, sólo fumé ese día. Ew.
Cierro /seguramente borre esto después/
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nadita