Anoche terminé en un cenicero gigante, así me sentía, como otra de las
cenizas y colillas en el suelo. Ayer quería ir a la biblioteca pero como
siempre terminé con ella, como siempre, y esta vez también con él. A él no lo veía desde el año pasado, como ella, en realidad.
Hay mucha gente que no veo desde el año pasado.
El caso es que después de dibujar un rato resolví sentarme en el suelo,
por alguna razón todos los cuartos de ella tienen el mismo aura, como de
frío y también de caos. Hoy estaba más caótico aún, empolvado en
cenizas, yo seguía siendo parte de las cenizas, las cenizas estaban
fuera de la conversación, dentro fuera de la conversación, quizá toda la
noche sentí que era una escena en la que yo no pintaba, en la que no
debía estar. En realidad pinté, pinté a los personajes principales de
una escena en la que me metí, no sé por qué; en la que me metieron,
tampoco sé para qué.
Siempre pienso en eso un montón, en que jamás hago parte de nada, todo
en mi tiene una diferencia abismal entre lo uno y lo otro, y a mi
personalmente no me gustan las cosas especiales, es como cuando Cielo
Latini decía en Abzurdah que se sentía sobrecogida por su nombre (aunque odio ese libro). Pues
yo también, yo también creo que si me llamara cómo ella o cómo él sería la
protagonista de anoche pero no, ni siquiera ellos, si pudiera llamarme
diferente lo elegiría en un santiamen.
Paz, Paula Paz, ni siquiera conozco a otra Paula Paz, la única vez que
mi nombre individualizó a alguien que no era yo, estaba en el zoológico. Una niña salió a correr cuando dijeron "Paula Paz", y yo me quedé
pensando un montón en eso, ¿cuál era la casualidad?, Paula Paz ya debe
tener como 8 años, me gusta pensar que algún día la volveré a ver,
aunque quién sabe, probablemente me muera antes, siempre se puede morir
conmigo y antes, o no morir pero sí morir.
Y sí, sigo sin hacer parte de nada, nunca puedo ser extrema y siento que
es culpa del nombre, como darme cuenta que soy la mitad de él y
la mitad de ella la mitad de mi papá y la mitad de mi mamá, y la mitad
de mi hermano y la mitad de la mitad de mi, y en eso estoy, pensando que
siempre soy medio algo pero nunca todo, un todo, ahora estoy incompleta,
al menos incompleta en el sentido que no estoy como nací, hay bebés que
nacen incompletos pero yo incluso llegué tarde a mi nacimiento. Una vez
leí a alguien diciendo que eso podría ser una señal de "yo no quería
nacer" y aunque pretencioso me pareció un chiste gracioso. Sí, la verdad
de seguro no quería nacer, quién querría nacer a llevar la vida que
llevo, nadie.
No sé ni qué iba a escribir, ¿que hoy me pasó otra cosa mala?, sí eso, otra vez, quiero cambiar de nombre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
nadita