A mi se me viene encima el mundo muy a
menudo. Últimamente me siento en algún lugar a ver a la gente pasar,
ojalá pudiera ver sus historias en la frente, de seguro todos hemos
sufrido, supongo que yo en exceso, pero el exceso depende de mi a veces.
Quiero leer la mente, quizá si lo repito varias veces, entonces pueda
leer la mente, a veces me pongo a gritar en mi cabeza nombres de gente
que conozco y que quiero ver, a veces aparecen, a veces no, espero que
no estén leyendo mi mente, yo quiero leerla no que sea leída y tengo
pensamientos paternalistas hacía todo el mundo, lo que es gracioso
porque yo, en comparación de todo el mundo soy frágil, muy frágil.
No me percibía frágil antes. Era
tímida, nerviosa, pero me sentía fuerte, robusta, estaba en mi caparazón
gordo, que corría, que saltaba, ahora me veo diminuta. El viernes vi a
alguien que no veía hace rato, lo vi como más alto, como más grande, y
me quedé pensando en lo mucho que mi visión del él me hacía pensar en mi
visión de mi. Antes me sentía gigante, gigante frente a todo el mundo,
ahora me veo débil, diminuta, y en realidad, así es.
Ayer un ratero intentó quitarme mi
teléfono, y actúe como hubiera actuado mi yo grande, me giré y pensé
gritar un improperio y defenderme, pero al medio segundo recordé quién
era yo, yo no soy robusta, tengo muy poca masa muscular. El ladrón me
gritó algo, me insultó, y entonces racionalicé el cómo me ponía gritona
antes porque no me importaba morir, como si uno se muriera, y se me puso
lívido el estómago, seguí pensando en atacar, pero yo ya no puedo
atacar, me duele el cuerpo cuando salto o cuando corro, ¿qué podría
hacer?
Robusta, grande, fuerte, por eso tengo
problemas pensando en mi. Cuando estoy en la universidad me golpea muy
fuerte la realización del hecho, siempre estoy pensando en mi como era
hace un año, siempre que entro a los baños me miro y mi imagen mental no
coincide, y no ayuda mucho que la gente no me reconozca. Yo nunca
saludo, ahora menos, la gente me mira de forma extraña, quizá me lo esté
inventando, quizá no, hay gente que sí me lo expresa directamente:
"¡Qué pena!, no te reconocí, ¡qué cambiada estás!", de seguro piensan
que fue el resultado de algo bueno, alguien me dijo que me veía mejor
delgada, bueno, en realidad varias personas, y yo creo que sí, sí, puede
ser, me veo mejor delgada, pero no me siento mejor delgada, estaba
mejor gorda, grande, robusta, fuerte, me siento como una damisela en
apuros, un damisela enferma, soy una damisela enferma, al otro lado del
espejo no estoy yo, está otra mujer que recuerda a mi, ¡qué miedo!, y yo
que ya quería ser yo.
Es como un remolino, y siempre estoy
escribiendo, el remolino, los remolinos cómo se detienen?, no sé, ya lo
hubiera parado, quizá el remolino se devuelva, me golpee, todo conmigo
es así, se devuelve, me maltrata, me duele, no me gusta el dolor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
nadita