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no sé escribir pero quién sí sabe?

lunes, agosto 12

12

A mi se me viene encima el mundo muy a menudo. Últimamente me siento en algún lugar a ver a la gente pasar, ojalá pudiera ver sus historias en la frente, de seguro todos hemos sufrido, supongo que yo en exceso, pero el exceso depende de mi a veces. Quiero leer la mente, quizá si lo repito varias veces, entonces pueda leer la mente, a veces me pongo a gritar en mi cabeza nombres de gente que conozco y que quiero ver, a veces aparecen, a veces no, espero que no estén leyendo mi mente, yo quiero leerla no que sea leída y tengo pensamientos paternalistas hacía todo el mundo, lo que es gracioso porque yo, en comparación de todo el mundo soy frágil, muy frágil.
No me percibía frágil antes. Era tímida, nerviosa, pero me sentía fuerte, robusta, estaba en mi caparazón gordo, que corría, que saltaba, ahora me veo diminuta. El viernes vi a alguien que no veía hace rato, lo vi como más alto, como más grande, y me quedé pensando en lo mucho que mi visión del él me hacía pensar en mi visión de mi. Antes me sentía gigante, gigante frente a todo el mundo, ahora me veo débil, diminuta, y en realidad, así es.
Ayer un ratero intentó quitarme mi teléfono, y actúe como hubiera actuado mi yo grande, me giré y pensé gritar un improperio y defenderme, pero al medio segundo recordé quién era yo, yo no soy robusta, tengo muy poca masa muscular. El ladrón me gritó algo, me insultó, y entonces racionalicé el cómo me ponía gritona antes porque no me importaba morir, como si uno se muriera, y se me puso lívido el estómago, seguí pensando en atacar, pero yo ya no puedo atacar, me duele el cuerpo cuando salto o cuando corro, ¿qué podría hacer?
Robusta, grande, fuerte, por eso tengo problemas pensando en mi. Cuando estoy en la universidad me golpea muy fuerte la realización del hecho, siempre estoy pensando en mi como era hace un año, siempre que entro a los baños me miro y mi imagen mental no coincide, y no ayuda mucho que la gente no me reconozca. Yo nunca saludo, ahora menos, la gente me mira de forma extraña, quizá me lo esté inventando, quizá no, hay gente que sí me lo expresa directamente: "¡Qué pena!, no te reconocí, ¡qué cambiada estás!", de seguro piensan que fue el resultado de algo bueno, alguien me dijo que me veía mejor delgada, bueno, en realidad varias personas, y yo creo que sí, sí, puede ser, me veo mejor delgada, pero no me siento mejor delgada, estaba mejor gorda, grande, robusta, fuerte, me siento como una damisela en apuros, un damisela enferma, soy una damisela enferma, al otro lado del espejo no estoy yo, está otra mujer que recuerda a mi, ¡qué miedo!, y yo que ya quería ser yo.
Es como un remolino, y siempre estoy escribiendo, el remolino, los remolinos cómo se detienen?, no sé, ya lo hubiera parado, quizá el remolino se devuelva, me golpee, todo conmigo es así, se devuelve, me maltrata, me duele, no me gusta el dolor.

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nadita