Nunca pensé que me iba a tocar tan mal en la vida.
Me quejaba mucho, es cierto, y ahora
también, pero creo que ahora tengo mucho derecho de quejarme y maldecir
hasta dónde se me dé la hijueputa gana porque esto que me tocó fue la
gota que ultra rebosó la copa, yo creo que ni siquiera fue una gota, fue
toda la maldita botella de mala suerte.
Dios todo poderoso ¿me merezco esto
sólo por no creer en tu existencia?, ¿qué hice?, fui buena persona, eso
creo, eso me decía el psicólogo, eso creía yo que era mi único don, ser
buena; nunca golpee a nadie y soy más virgen que la virgen María así que
por ese lado nada.
Nada de esto va a solucionar mi
asquerosa vida, salí del hospital sin abuelita, con un páncreas dañado,
con la vesícula inservible, indefensa, sin un pedacito de pulmón, dos
hoyos gigantes yendo al tórax, una rajadura que me cruza todo el
estómago, estrías, las piernas famélicas, sin cabello, los ojos grandes y
ojerosos, sin poder caminar decentemente, mi corazón trabajando al
doble, una dieta estrictamente fea, cicatrices por todos lados, dolores
inexplicables y cero ganas de vivir así.
Tras de que me toca vivir en un mundo sin mi abuelita, me toca enfrentarlo así.
pd: Valiosa prueba del señor
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nadita