Empecé a odiarlo en cuarentena cuando me empecé a preocupar por su ancianidad. Empecé a odiarlo porque no me dejó ser normal. Empecé a odiarlo por las papitas. Empecé a resentirlo. Quería volverlo a ver a las cuatro de la mañana y volverle a dar una patada, decirle que yo no me merecía eso, que no merecía esa crueldad. También decirle que se cuidara. Pero no podía. No podía. No puedo. No puedo desobsesionarme.
Estuve hasta las cuatro de la mañana, haciendo cursos sobre el abdomen, mirando el omento mayor, el omento menor, el duodeno y el yeyuno. Empecé a acordarme de los dibujos y de su mirada enigmática y también del Doctor de la clínica. Empecé a pensar en como me paré frente a la clínica en febrero y lo único que hice fue quedarme mirando mi ventana, la ventana, y me senté sudando frío y a punto de vomitar. Una ventana de muchas ventanas. Toqué todas las ventanas con mis ojos, esperando que saliera usted, que me hablara, que me dijera que todo iba a estar bien, que algún día iba a dejar de tener miedo. Cerré los ojos y estaba usted, a las 10:45 am del cuatro de enero del 2019: Polla, ¿está lista?. No me gusta que me pregunten si estoy lista porque nunca estoy lista.
¿Por qué no me dijo?. No me dijo que lo vería al otro día a las cuatro de la mañana, sonrisa y todo diciéndome que era muy valiente. Odio que me digan que soy valiente incluso aunque soy valiente. No me dijo que iba a ser tubo, me dijo valiente mientras me vio llorando. Odio que me haya visto llorando aunque sea una llorona.
No me dijo nada y hoy, entre mis obsesiones de encontrarme, de tener las herramientas para encontrarme, lo encontré. Estaba ahí en esa foto, con los tubos robóticos operando y los ojos fuertes. No me acordaba que tenía lentes redondos, o que usaba gorritos con dibujitos para maniáticos. Doctores maniáticos. No me acordaba que incluso aunque leí a Foucault, y a Sontag y a dios sabe quién más y que se supone que debo odiarlo, que incluso cuando me abrió y no me cosió y cuando me hizo cosquillas en los pies y me cambió de nombre como quién pone Colometa y como quién le escribe un cuento: no pude odiarlo. No puedo odiarlo. No puedo odiarlo porque amo mi vida y no la quería antes, y sigo pensando que si hay un dios entonces usted es dios y en verdad, uno no puede odiar a quién lo dota de vitalidad. Nunca. Lástima que dio con una loca, porque como era Polla no se dio cuenta que era Paz, y nunca supo que estaba loca. Nunca supo nada, y no puedo odiarlo. Aún puedo oler ese día, dizque "Paula, si se muriera mañana ¿eso es lo que me diría hoy?": Me mataría. Pero no yo, porque ella que es yo. Así estamos, ¿se da cuenta?, me la robe, se la robé y por eso no puedo odiarlo. Soy su dueña, no ella de mi o somos las dos incluso aunque una esté parasitando a la otra, ¿o cómo es?, quien lo manda a no explicarme.
¿Qué hubiera hecho usted el 12 de noviembre de 1985?: Nada viejo desgraciado, nada. Usted nunca respondió ese es el problema. Odio a la gente que no responde nada por su culpa. Odio que me haya abandonado a una búsqueda constante. Tan fácil que es responder y usted escogió dejarme con la duda. Pirobo de mierda, ¿qué será que lo aprecio tanto?.
Espero que tenga más de 70 años y esté encerrado por su propio bien y el de su inmortalidad frágil, no por allá operandole barrigas a otra gente, siendome gastrointestinalmente infiel (incluso aunque ya le puse los cachos, no fue mi intención, perdone usted la infidelidad).
¿Qué hubiera hecho usted el 12 de noviembre de 1985?: Nada viejo desgraciado, nada. Usted nunca respondió ese es el problema. Odio a la gente que no responde nada por su culpa. Odio que me haya abandonado a una búsqueda constante. Tan fácil que es responder y usted escogió dejarme con la duda. Pirobo de mierda, ¿qué será que lo aprecio tanto?.
Espero que tenga más de 70 años y esté encerrado por su propio bien y el de su inmortalidad frágil, no por allá operandole barrigas a otra gente, siendome gastrointestinalmente infiel (incluso aunque ya le puse los cachos, no fue mi intención, perdone usted la infidelidad).
Con un odio entremezclado con amor que cargo en el colón sigmoide (pronto afuera, como verá),
Desatentadamente,
Desatentadamente,
Polla.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
nadita