Somos los otros, los otros allá, los otros escondidos.
Los otros somos objeto de estudio, pasivos, en quienes recae la acción. Somos los desconocidos, los que importan pero desde el desconocimiento, los que miran de lejos como son mirados. Somos otros, otros que no importan, los nadie, los que servimos para teatralizar, dramatizar, pobretizar; los que no existimos en el mundo ideal.
El mundo ideal es de ellos, ustedes, no de nosotros, los otros.
Los otros con otro color de piel, otro modo de vida. Los otros que no somos descritos de la manera en que deberíamos ser, sino como aquellos, los otros, los que hay que construir, los que no se pueden construir solos, los que no son el promedio y ya ni el promedio, el promedio hacía arriba, el promedio hacía el norte; los otros, los que no somos hasta que no hay estatus, dinero, poder, porque nosotros, los otros, no tenemos nada, nosotros esperamos que ustedes y ellos nos den.
Sí, sí que somos nosotros, enfermos, desviados, anormales, pobres. Somos receptáculo, de las imposiciones, de ustedes, que ahora son otros, otros opresores, otros que hay que destruir, otros que nos cercaron a la violencia y ahora nos culpan, por violentos, por feos, por pobres, por sucios, por asquerosos, por no esconder nuestra otredad.
Y bueno, ya cercada, en el círculo de lo otro, me rebelo, me insto a soñar en donde seamos todos no necesariamente un todo.
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nadita